Sin embargo dejó de saltar de una convicción a otra gracias a unos pantalones de pana
Merced a mi saber estar, a mi educación y a mi discreción soy la mujer ideal para compartir una velada que, ya lo vas a ver, se irá transformando de manera lenta en una excursión sin reposo cara la lujuria. Llámame y emprendamos juntos esa fantástica excursión.